La guitarra romántica y revolucionaria  

Fernando Sor
Pedro Ximenes Abril Tirado
Juan Pedro Esnaola
Nicanor Albarellos
Fernando Cruz Cordero

La guitarra romántica y revolucionaria
Gabriel Schebor, guitarra


VOL BL 705

Precio por un CD : 8.90 €


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Pista, Título Escuchar Caddie
Fernando Sor
6 bagatelles op.43
01. Andantino (3:03) 0.49
02. Allegretto (2:23) 0.49
03. Cantabile (5:03) 0.49
04. Mazurca (2:51) 0.49
05. Andante (5:07) 0.49
06. Valse (2:52) 0.49
 
Pedro Ximenes Abril Tirado
07. Minuet 74 (7:22) 0.49
08. Minuet 75 (3:59) 0.49
09. Minuet 41 (1:44) 0.49
10. Minuet 46 (3:36) 0.49
11. Minuet 57 (6:34) 0.49
12. Minuet 52 (4:00) 0.49
13. Vals n°16 (2:29) 0.49
 
@_Fmt(Anonimo)
14. Sonata (11:05) 0.49
 
Juan Pedro Esnaola
15. Vals 1 (1:29) 0.49
16. Vals 2 (1:43) 0.49
 
Nicanor Albarellos
17. Valsa (1:12) 0.49
 
@_Fmt(Anonimo)
18. Varsoviana (5:55) 0.49
19. Polka (5:45) 0.49
20. Redova (7:22) 0.49
21. Cachucha (3:59) 0.49
 
Fernando Cruz Cordero
6 Divertissements
22. Le depart (a J. M. Ciebra) (3:45) 0.49
23. Menuet (1:49) 0.49
24. Vals (0:44) 0.49
25. Le lunatique (1:47) 0.49
26. Vals (1:03) 0.49
27. La reminisence (2:42) 0.49

Duración total 1:09:36

La guitarra entre las voces de la independencia latinoamericana

Desde su origen, lejano en el siglo XV, este instrumento ha tenido una doble vida, signada por su aprecio tanto en ámbitos populares como entre élites ilustradas. De esta doble vida han emergido tanto sus expansiones en la música camarística de raigambre erudita, como su constancia como animadora de la fiesta popular y la canción costumbrista. Luego del período barroco, que en la región fue extraordinariamente fértil en cuanto a la producción de música religiosa, la guitarra quedó confinada a ámbitos casi exclusivamente populares o mixtos - como el caso de la tonadilla y zarzuela antes mencionadas - hasta que la transformación de la guitarra de 6 órdenes (pares de cuerdas) en la guitarra de 6 cuerdas simples implicó una simplificación para la ejecución, que redundó en la aparición de un repertorio de características diferentes, más virtuosístico y afín al gusto clásico-romántico. Esa transformación se visualiza también en el cambio de los ámbitos en los que la guitarra se desempeñó, dejando el espacio del teatro de zarzuelas - ya casi completamente pasadas de moda frente al avance arrollador de la ópera italiana - para recluirse en los salones románticos. El avance de las ideas iluministas, profundiza la escisión entre los sectores “ilustrados” de la sociedad (aquellos que participaban de la vida burguesa y de los salones) y los sectores medios y populares. Y la guitarra vuelve a ser testigo y animador de los cambios sociales, teniendo su desarrollo dentro de la nueva vida intelectual y cultural de los salones, y un protagonismo excluyente en la vida del hombre del campo, el gaucho, el payador, que canta sus coplas con el acompañamiento de la guitarra. Ambos mundos (el ilustrado y el campesino) volverán a encontrarse, de la mano de la guitarra, con el surgimiento del nacionalismo musical de principios del siglo XX.

Con el desarrollo de la cultura urbana en las capitales sudamericanas, se fundan institutos de enseñanza instrumental que coexisten con la práctica de la música de escena y la música religiosa, y a partir de la tarea de estos institutos se dan conciertos regulares que dan a conocer obras de autores nativos y de referentes europeos del período. La llegada del guitarrista Esteban Massini a Buenos Aires acercó al público porteño y montevideano a las novedades italianas del instrumento, y se conoce que se interpretaron en conciertos por éste y otros músicos, obras de Ferdinando Carulli, entre los años 1822 y 1823. Las influencias de los guitarristas italianos se hicieron sentir en la mayoría de las ciudades importantes de América, como lo prueba la Sonata de autor anónimo (track Nº 14) que se encuentra en un archivo privado de la ciudad de Sucre, Bolivia.

La figura de Pedro Abril Ximenes Tirado, distinguido músico peruano que terminó sus días como maestro de capilla de la Catedral de Sucre, en Bolivia, es sin duda la más trascendente. Fue compositor de 100 minués –que fueron publicados entre Paris y Roma-, una pléyade de valses y pastorelas, canciones con guitarra, dúos para violoncelo y guitarra, y hasta un “Divertimiento” para guitarra, 2 flautas, 2 violines, viola y violoncelo, siendo la suya una contribución valiosísima a la literatura guitarrística del siglo XIX, con una calidad comparable a la de los mejores autores de música para este instrumento. Además de su obra guitarrística, Tirado compuso conciertos para violín y orquesta, 43 misas y numerosos motetes.

Heredado del siglo XVIII, el salón fue la gran institución predominante donde se desarrolló la música de cámara en el Río de la Plata y en América del Sur durante el período de las revoluciones independentistas. Allí convivieron los jóvenes burgueses librepensadores, mezclados con conservadores monárquicos. Los salones en el Rio de la Plata, se nutrieron de temática revolucionaria con airadas discusiones entre racionalistas, enciclopedistas, sansimonianos, y a la vez comenzó a considerarse la idea de dotar a la música de un contenido nacional. Estas reuniones nuclearon, entre otros, al escritor romántico Esteban Echeverría (quien estudiara guitarra con Fernando Sor durante su estadía parisina) y Nicanor Albarellos, ambos de comprobada actividad musical y frecuentes animadores de las tertulias, guitarra en mano. Las 6 bagatelas op.43 de Sor incluidas en este CD, atestiguan esa profunda relación, así como homenajean los tiempos en que el General José de San Martín, libertador de Argentina, Chile y Perú, tomara clases de guitarra con el maestro catalán.

En estos tiempos de agudas controversias políticas, los emigrados argentinos del régimen rosista - que no era afecto a este tipo de discusiones - llegaron en grueso a Montevideo y sus obras circularon allí. En estas reuniones montevideanas, la guitarra alternaba entre las danzas típicas (como las Contradanzas, Mazurcas, Polkas, Varsovianas, Minuetes, Cachuchas) de autores nativos - como las que pertenecieron a la colección de Gerolamo Folle que integran este CD - y las traídas de Europa. En el mismo momento histórico, Juan Pedro Esnaola - conocido como el primer compositor profesional de la Argentina - dedica un himno y una canción a Juan Manuel de Rosas, ambas con acompañamiento de guitarra – instrumento que Rosas tocaba -, así como 2 valses originales para ese instrumento. De regreso a Buenos Aires una vez que cambió el clima político con la derrota de Rosas, Albarellos reabrió en su casa del barrio de Olivos - en Buenos Aires - la actividad de un salón artístico en el que se presentaron numerosos músicos, entre ellos el guitarrista uruguayo residente en Argentina Fernando Cruz Cordero. Este abogado de profesión, desarrolló un bello arte guitarrístico, pleno de romanticismo que queda manifiesto en sus 6 Divertissements publicados en Paris, que cierran este C.D.

Gabriel Schebor

Mas información: www.gabrielschebor.com.ar

Algunas notas sobre la técnica y la guitarra empleadas para este C.D.

La técnica empleada en la ejecución de la guitarra en este C.D. está fundada en los principios expresados por Matteo Carcassi en su “Méthode compléte pour la guitare” op.59 de 1836, y por Fernando Sor en su “Méthode pour la guitare” de 1830. Estos autores proclaman inequívocamente el toque sin uñas, y el uso privilegiado de los dedos pulgar, índice y mayor, dejando al anular para la ejecución de la nota superior en acordes o arpegios de 4,5 o 6 sonidos. Esta técnica básica se complementó con el uso del dedo meñique de la mano derecha, en algunos momentos particulares de los 6 Divertissements de Fernando Cruz Cordero, que serían imposibles de conseguir sin el uso de este dedo. Esta técnica, necesaria para algunos acordes de 5 sonidos ya había sido pedida explícitamente en la Grosse Sonate de Simon Molitor (1766-1848), por lo es una técnica históricamente adecuada.

La guitarra utilizada en la grabación es un instrumento original construido probablemente en la década de 1820 en la zona de Rouen, Francia, por los luthiers Bonnel. En esta grabación se utilizaron cuerdas de tripa –al uso de la época de construcción de la guitarra y del repertorio ejecutado- y bajos entorchados de baja tensión.